La imagen corporal positiva es un marcador importante de la salud física y mental.

Los padres desempeñan un papel primordial en la imagen corporal de un niño desde que es pequeño. Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para impactar positivamente en la forma en que tu hijo ve su cuerpo.

¿QUÉ ES LA IMAGEN CORPORAL?

La imagen corporal es lo que piensas y sientes acerca de tu cuerpo. Incluye cómo te imaginas a ti mismo y cómo te sientes cuando te miras en un espejo.

Si bien nadie está 100% satisfecho con todos los aspectos de su apariencia, una imagen corporal positiva significa sentirse cómodo consigo mismo y concentrarse en las cosas que te gustan de ti mismo.

¿QUÉ ES UNA IMAGEN CORPORAL NEGATIVA?

Una imagen corporal negativa por lo general se desarrolla a una edad temprana como resultado de los mensajes recibidos de los padres y del entorno. Las niñas tienen más probabilidades que los niños de tener una imagen corporal negativa.

Las consecuencias pueden moldear muchos aspectos de la vida:

  • Baja autoestima
  • Mayor riesgo de padecer afecciones de salud mental, como trastornos alimentarios y depresión
  • Sentimientos de vergüenza, timidez y ansiedad
  • Hábitos poco saludables de alimentación y ejercicio
  • Mayor riesgo de comportamientos de autolesión

¿CÓMO PROMOVER UNA IMAGEN CORPORAL POSITIVA?

Como padre, la imagen corporal de tu hijo comienza contigo.

Tu propia imagen corporal, así como el entorno que brindas en casa, moldean la forma en que tu hijo se ve a sí mismo.

Puedes crear un entorno que ayude a tu hijo a valorarse a sí mismo por lo que es.

  • Evita declaraciones negativas sobre la comida, el peso y el tamaño corporal, ya sean relacionadas contigo mismo, tu hijo o cualquier otra persona.
  • Limita el tiempo frente a la pantalla. Los niños que pasan mucho tiempo frente a las pantallas hacen menos ejercicio y también están expuestos a más mensajes poco saludables sobre la imagen corporal.
  • Celebra las cualidades y talentos positivos y únicos de tu hijo y pon menos énfasis en la apariencia.
  • Enseña a tu hijo opciones de alimentos saludables y cómo hacer mucha actividad física, sin juzgarlo ni hablar de “hacer dieta”.
  • No etiquetes los alimentos como buenos o malos.

Ten a la mano alimentos y refrigerios saludables, pero capacita a tu hijo para que tome sus propias decisiones alimentarias.